jueves, 11 de octubre de 2007

EU envía sus empleados de las Corts a la sede para monopolizarlos

F. A./J. G. G., Valencia, Levante-EMV, 11/10/2007

Los tres trabajadores que Esquerra Unida tiene en el grupo de las Corts se han visto envueltos en el ajuste de cuentas entre las dos facciones parlamentarias de Compromís pel País Valencià: la que conforman las dos diputadas de Esquerra i País y los dos del Bloc, y la que integran Glòria Marcos, Marina Albiol y Lluís Torró, adscritos al sector mayoritario de EU. Los tres empleados del partido recibieron el viernes una carta en mano en la que el secretario de organización, Ricardo Sixto, les comunicaba, con tratamiento de usted, que su puesto de trabajo está a partir de ahora en la sede de EU en la Gran Vía Ramón y Cajal. Ayer, los tres acudieron a la sede en vez de a las Corts.


Con esta medida de presión, la dirección de EU da una vuelta más de tuerca para evitar que sus trabajadores colaboren lo más mínimo con el grupo de Compromís. De hecho, ya se les remitió una carta anteriormente ordenándoles que sólo se dedicaran a los tres diputados de Esquerra Unida y no a las parlamentarias en proceso de expulsión ni a los del Bloc.


De los tres, dos llevan ya veinte años en su puesto y son la auténtica alma del día a día del grupo parlamentario. El tercero es el responsable de prensa y siempre ha mantenido una exquisita neutralidad interna. Nunca hasta ahora los trabajadores de la organización se habían convertido en moneda de cambio. El Bloc se está planteando como respuesta no pasar al partido de Glòria Marcos ni un euro de los 12.000 de subvención que da las Corts para gastos de personal del grupo. Al mismo tiempo, el Bloc teme que si no llegan esas subvenciones finalistas, la dirección de EU tenga un argumento para despedir a esos empleados.


Sixto dijo ayer que la medida es momentánea y volverán a las Corts cuando se llegue a una solución sobre las cuentas. Justificó el destierro de los trabajadores en que previamente la dirección del grupo les trasladó el jueves que no les pasarán más dinero hasta que no les devuelvan lo que EU les adeuda «por los ingresos indebidos de junio y julio», cuando la subvención iba a una cuenta del partido. Pero Sixto aduce que antes el Bloc tendrá que pagarle lo que le debe de la campaña.

Los comunistas y la crisis de Esquerra Unida

EDITORIAL, Levante-EMV, 11/10/2007

El hecho de que en sólo tres días se hayan dado de baja en el Partit Comunista del País Valencià (PCPV) dos ex secretarios generales de esa formación es un síntoma contundente de que algo muy grave está pasando. Si a ello se une que ningún antiguo líder sigue militando en el partido es fácil advertir la magnitud de la crisis que padece. La marcha de Joan Ribó y de Alfred Botella se enmarca en el conflicto que vive Esquerra Unida del País Valencià y, por ende, el grupo parlamentario de Compromís, fruto del pacto electoral con el Bloc Nacionalista. Ese conflicto, entre otras cosas, dio lugar al cambio de porta­voz tras las elecciones (de Glòria Marcos a Mònica Oltra) y a la expulsión de Esquerra Unida de esta última junto con la diputada Mireia Mollà, ambas pertenecientes a la corriente Esquerra i País. Esquerra Unida presenta, pues, inequívocos síntomas de descomposición.

Pero la crisis parece afectar especialmente al partido que creó esa coalición, el PCPV en Valencia, el PCE en el conjunto de España. Desde esa formación se ha lanzado la alternativa al líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, para optar a la presidencia del Gobierno, y es precisamente la actual secretaria general del PCPV, Marga Sanz, gesto que ha provocado las bajas de los últimos días.


Izquierda Unida se debate entre dos líneas distintas de encarar el futuro, y una de ellas, la liderada por los comunistas, está a su vez marcada por el declive de esta ideología en Europa en las últimas décadas. Pe­se a todo ello, cabría esperar de Esquerra Unida y del PCPV, por el bien de la democracia, que superen cuanto antes su crisis, porque todas las opciones son necesarias en una sociedad moderna y plural.

Otro ex secretario deja el PCPV después de 37 años y dice que el partido está en el siglo XIX

Francesc Arabí, Valencia Levante-EMV, 11/10/2007

El partido de referencia de la izquierda durante las últimas bocanadas del franquismo, la formación mejor organizada y más nutrida de cuantas pululaban en la clandestinidad a principios de los setenta y hasta las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977, se va quedando sin notables.

El ex secretario general del Partit Comunista del País Valencià (PCPV) entre 1997 y 2004, Alfred Botella, ha remitido una carta a la líder del partido, Marga Sanz, en la que le ha anunciado que se da de baja porque entiende que esta formación se ha quedado embarrancada en unos planteamientos propios del «comunismo del siglo XIX».

La misiva, que no se ha hecho pública, le llegó a Sanz hace unos días, antes de que Joan Ribó comunicara su marcha del partido a través de una carta abierta en este diario. Botella se va después de 37 años de militancia (se afilió en su Alcoi natal con 19 años) y de haber sido diputado autonómico más de 20 años en dos etapas. Entre 1982 y 1999 y, después de una legislatura de ausencia, de 2003 a 2007.


El adiós del ex líder del PCPV se enmarca en la profunda división que afecta al partido y a Esquerra Unida y que ya provocó su dimisión como secretario general de los comunistas, el 27 de diciembre de 2004. Encuadrado en el sector moderado de la organización (en su mayoría integrado en el llamado Projecte Obert, que encabeza Ribó), Botella considera que el PCPV «no representa ya los valores por lo cuales entré en el partido». La formación «está en manos de un reducto de gente con ideas más propias, por no decir idénticas, a las del PCE». «Ideas ortodoxas y dogmáticas propias del comunismo del siglo XIX, que no tiene nada que ver con la actualidad», insistió Botella.


El ex diputado autonómico, que seguirá militando en Esquerra Unida, confesó que aunque rompe el carné, «me sigo considerando comunista, que para mi designa a quien lucha por cambiar las cosas». «Otra cosa son los planteamientos que desde el PCPV se quieren imponer y el acelerón que la dirección ha dado hacia posiciones del pasado», comentó. Para Botella, «lejos de ser un partido con vocación de abrirse a la sociedad practican la cultura de la exclusión, que aleja a los jóvenes que puedan tener alguna inquietud o a otros les hacen creer que la revolución está a la vuelta de la esquina». La crisis de Esquerra Unida «no tiene salida», para el ex líder comunista, quien expresa su indignación por las «tropelías» que, según él, han cometido «las direcciones de EU y el PCPV».


Tras el abandono de Ribó y de quien le tomó el relevo al frente del comunismo valenciano, el PCPV se queda huérfano de ex secretarios generales. En unos casos por fallecimiento (Antonio Palomares o Juan Villalba) y en otros por haberse dado de baja (José Galán, Pedro Zamora, Ernest Garcia y los citados Ribó y Botella), el caso es que la formación comunista se ha quedado sin ex máximos dirigentes.


«Son ellos los que me deben»


En su carta a Marga Sanz, Botella no elude abordar las acusaciones que desde la dirección de EU se le formulan de ser moroso con la organización al adeudar supuestamente las últimas cuotas por el sueldo de diputado autonómico. El ex parlamentario considera que se pueden «buscar infinidad de argumentos para las diferencias pero como no sabían que decir se han inventado una deuda que en mi caso no sólo no existe sino que me deben ellos a mi, lo cual es el colmo».

Un miembro del sector duro del PCPVse postula como cabeza de lista de EU

Alfredo Albornoz, concejal de Massamagrell, cuenta con el apoyo de las comarcas

Tras todo lo ocurrido en el seno de Esquerra Unida en los últimos meses estaba claro que Isaura Navarro, la diputada nacional, no iba a repetir como cabeza de lista por Valencia. Todo apuntaba a que Marga Sanz, la secretaria general del Partit Comunista del País Valencià, sería la que ocupara ese puesto.

Sin embargo, Sanz presentó su candidatura para pugnar con Gaspar Llamazares en el seno de Izquierda Unida, con el objetivo de aspirar a la Presidencia del Gobierno. Y entonces comenzaron las apuestas por ver quién será el candidato de EU para tal puesto.

Fuentes del PCPV aseguraron ayer que Alfredo Albornoz, concejal de la localidad valenciana de Massamagrell, es el candidato que cuenta con más apoyos de las agrupaciones comarcales para encabezar la lista de las generales que presentarán en la próxima asamblea de EU.

Durante las últimas semanas el nombre que más ha sonado para dicho puesto es el de Antonio Montalbán, ex concejal del ayuntamiento de Valencia, y un histórico de los comunistas valencianos. Sin embargo, desde el PCPV apuntaron ayer que Montalbán es el tercer nombre en cuanto a apoyos de las comarcas, por detrás de Albornoz y de Paca Mocholí. Será el próximo 19 de octubre cuando el PCPV decida definitivamente la lista a presentar.

El propio Montalbán aseguró ayer que ha estado “siempre a disposición del partido”, y que si EU necesita “mi aportación, yo la daré”. El ex concejal cuenta con el aval de la agrupación de la ciudad, y según algunas fuentes consultadas por este diario sería “el mejor candidato, por trayectoria y reconocimiento social”.

Lío de nombres en EU
La nueva corriente nacionalista de EU que el pasado lunes fue presentada por Toni Vercher y Víctor Mansanet, con el nombre de Nacionalistes d’Esquerres, tiene ya un primer conflicto.

Vicent Álvarez, miembro de Esquerra i País y del Consell Valencià de Cultura, reivindicó ayer que en 1994 se constituyó el partido Nacionalistes d’ Esquerra del País Valencià, y que se inscribió como tal en el registro de asociaciones políticas del Ministerio del Interior. Para Álvarez, la nueva corriente ha adoptado esas siglas “por ignorancia o mala fe” y está haciendo un “uso indebido” de ellas, ya que no figuran en la escritura notarial del partido.

Los comunistas y la crisis de Esquerra Unida

EDITORIAL, Levante-EMV, 11/10/2007

El hecho de que en sólo tres días se hayan dado de baja en el Partit Comunista del País Valencià (PCPV) dos ex secretarios generales de esa formación es un síntoma contundente de que algo muy grave está pasando. Si a ello se une que ningún antiguo líder sigue militando en el partido es fácil advertir la magnitud de la crisis que padece. La marcha de Joan Ribó y de Alfred Botella se enmarca en el conflicto que vive Esquerra Unida del País Valencià y, por ende, el grupo parlamentario de Compromís, fruto del pacto electoral con el Bloc Nacionalista. Ese conflicto, entre otras cosas, dio lugar al cambio de porta­voz tras las elecciones (de Glòria Marcos a Mònica Oltra) y a la expulsión de Esquerra Unida de esta última junto con la diputada Mireia Mollà, ambas pertenecientes a la corriente Esquerra i País. Esquerra Unida presenta, pues, inequívocos síntomas de descomposición.

Pero la crisis parece afectar especialmente al partido que creó esa coalición, el PCPV en Valencia, el PCE en el conjunto de España. Desde esa formación se ha lanzado la alternativa al líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, para optar a la presidencia del Gobierno, y es precisamente la actual secretaria general del PCPV, Marga Sanz, gesto que ha provocado las bajas de los últimos días.


Izquierda Unida se debate entre dos líneas distintas de encarar el futuro, y una de ellas, la liderada por los comunistas, está a su vez marcada por el declive de esta ideología en Europa en las últimas décadas. Pe­se a todo ello, cabría esperar de Esquerra Unida y del PCPV, por el bien de la democracia, que superen cuanto antes su crisis, porque todas las opciones son necesarias en una sociedad moderna y plural.